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ENTREVISTA


Raúl Miranda, 2019. Fotografia: Jorge Zenteno Miranda


(A) PROPÓSITO, vídeo instalación, 2014. Museo Nacional de Bellas Artes, Chile. Fotografía: Raúl Miranda.


(A) PROPÓSITO, vídeo instalación, 2014. Museo Nacional de Bellas Artes, Chile. Fotografía: Raúl Miranda.


(A) PROPÓSITO, vídeo instalación, 2014. Museo Nacional de Bellas Artes, Chile. Fotografía: Raúl Miranda.


(A) PROPÓSITO, vídeo instalación, 2014. Museo Nacional de Bellas Artes, Chile. Fotografía: Raúl Miranda.


Imperfecto (a propósito de Cocteau), Video instalación / live cinema, 2012. 10°Bienal de Videos y Artes Mediales de Chile, Museo Nacional de Bellas Artes, Chile. Fotografía: Eduardo Pavez.


Imperfecto (a propósito de Cocteau), Video instalación / live cinema, 2012. 10°Bienal de Videos y Artes Mediales de Chile, Museo Nacional de Bellas Artes, Chile. Fotografía: Eduardo Pavez.


Imperfecto (a propósito de Cocteau), Video instalación / live cinema, 2012. 10°Bienal de Videos y Artes Mediales de Chile, Museo Nacional de Bellas Artes, Chile. Fotografía: Eduardo Pavez.

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Domus Aurea, instalación escénica, 2008. Salón Blanco / Museo Nacional de Bellas Artes, Chile. Fotografía: Eduardo P.Goye.


Desafección, instalación escénica, 2006. Salón Blanco / Museo Nacional de Bellas Artes, Chile. Fotografía: Américo Tapia.


Lander Patrick en el proyecto ARS AMANDI / AFTERMARKET, 2019. Fotografía: Raúl Miranda.


Captura de pantalla “Anónimo”, 2014 - proyecto ARS AMANDI / AFTERMARKET. Fotografía: Raúl Miranda.

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JORGE MOLDER



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MIGUEL VON HAFE PÉREZ



JOÃO RENDEIRO



MARGARIDA VEIGA




RAÚL MIRANDA


 


Nacido en la capital de Chile, Santiago, Raúl Miranda es un artista multifacético, con obras que van desde teatro, cine, artes visuales o performance. Académico e investigador, estudió diseño teatral y artes visuales, con especialidad en grabado, y como él mismo dice en su biografía, su trabajo es "un desplazamiento permanente y una fusión de los códigos contemporáneos de artes visuales". Dentro de las numerosas exposiciones hechas en diversas instituciones en Chile, los Estados Unidos de América o Francia, también realizó una muestra en Lisboa en 2016, en la Casa de América Latina, de su serie de cortometrajes “(A) Propósito ".

Su conexión con Portugal se hizo más estrecha con el proyecto Incognitum: Circunnavegaciones Contemporáneas, del cual es el creador y co-curador junto con la destacada curadora portuguesa Isabel Carlos. Incognitum, es un proyecto de intercambio artístico entre Chile y Portugal con motivo de las conmemoraciones de los 500 años de la Circunnavegación de Fernando de Magallanes. Artistas portugueses y chilenos se encontrarán en una exposición que se insugurara primero en Lisboa en junio de 2020 y luego viajará a Chile en 2021.

Artecapital se fue a conocer mejor al creador Raúl Miranda y los proyectos que actualmente lo ocupan.


 

Entrevista por Liz Vahia

 


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LV: La primera vez que charlamos me dijiste que venias más de la literatura que de las artes visuales. Quieres hacer un pequeño recorrido de tu trayectoria artística?

RM: Me refería a que mi  formación básica es literaria, que ha sido a través de textos, no a tener estudios en literatura. Pertenezco a una de las últimas generaciones cuyo acercamiento al mundo era a través de los libros. En mi infancia la TV no tenía la influencia absoluta que logro desde fines de los años 70 y en las décadas de 1980 y 90. Por tanto mi conocimiento del mundo era a través de la palabra escrita. Y esas palabras aprendidas construyeron un imaginario que va ligado a nuevas palabras y conceptos biográficos.
Mi primer ambito profesional de creación es el Teatro, disciplina escénica que “tradicionalmente” está sujeta a un texto y donde la imagen debe crear un contexto visual a las palabras del dramaturgo. En ese sentido puedo decir que mis referentes de construcción son literarios, aunque a la vez, me apasiona la subversión de la palabra y mi autoria teatral como dramaturgo, director y diseñador pasa por la instalación escénica.

 

LV: Para ti  es importante afirmar esto, que tus referentes son literarios?

RM: Sí, porque básicamente la actual conformación del mundo es el resultado impuesto por una falsa democratización de la tecnología digital, vivimos en un universo de imágenes, en un presente continuo donde el tiempo se reduce al mínimo. Una persona de veinte años entiende el mundo a través de imágenes, de emoticones y no de palabras. Son distintas maneras de decodificar la experiencia. Ahora, es habitual que una persona que vive en el trópico pueda reconocer la nieve sin haber vivido la experiencia de la nieve, solo por verla en un video, sin tener que imaginarla.
El año pasado, tuve la fortuna de asistir a la presentación de un libro sobre el artista Fernando Lemos, y él en un momento de su charla, dijo que: “el verdadero artista es el ciego, porque tiene que imaginar lo que no ve”. Eso a mi me resonó, me hizo mucho sentido. Más ahora en que estamos en medio de una contaminación visual de la que todos somos parte, pues todos participamos en alguna plataforma social, donde producimos y compartimos imágenes para vincularnos al mundo, hasta saturarnos.

 

LV: El cine y el teatro están muy presentes en tus obras. Crees que el tiempo y el lenguaje son indisociables de la imagen? O sea, que las imágenes tienen siempre la necesidad de tener un lenguaje, un tiempo...  

RM: mmm… voy a llevar tu pregunta hacia otro foco, pues aquí se empiezan a cruzar distintas temas y disciplinas que tienen que ver con mis modos de producción. Provengo tanto de las artes escénicas como de las artes visuales. Cursé en la Facultad de Artes de la Universidad de Chile (donde posteriormente fui profesor) dos carreras, una en teatro con especialización en escenografía y la otra de artes visuales mención grabado.
Me considero a mi mismo como un dibujante que dibuja en distintos formatos y con distintas materialidades, mis dibujos pueden ser fotografías, filmes, puestas en escena, relatos, ensayos o dramaturgia. Soy un artista transdisciplinario… me gusta el prefijo “trans” pues es nomádico e híbrido. Además, como te decía pertenezco a una generación de consumía junto con los libros, el cine y por tanto, la cinematografía también es una parte vital de mi construcción referencial, sobretodo el cine clásico hollywoodense, que básicamente proviene de lo literario.
Mi actual interés por el cine digital también corresponde a lógicas de producción económica. Un proceso de montaje teatral toma de tres a seis meses de trabajo como mínimo, lo que implica una inversión de tiempo y de dinero enorme para un resultado efímero con una temporada de seis o doce funciones, es decir, una obra de la cual solo quedan como recuerdo las fotografías y los comentarios que salieron en la prensa. Así fue, que necesariamente me di cuenta que el esfuerzo que significaba crear una obra teatral lo podría invertir de mejor manera haciendo un cortometraje. Un formato de menor escala que me permite quedar dentro, pero también fuera, de la maquinaria de la “industria cinematográfica” que es compleja y muy costosa. Además de hacer un trabajo de guerrilla, en el sentido que me propongo filmar un cortometraje en menos de un día, ocupando los mínimos recursos para obtener los mayores resultados construyendo un lenguaje estético propio. Entrar en la lógica del cortometraje me permite instalarme en la relato mínimo - que no es una historia, porqué nunca no me ha interesado contar mis historias - me interesa mostrar fragmentos de algo y que cada persona construya su propia historia, su propio microrrelato. A propósito de esto, cuando mostré mi trabajo audiovisual  en el “8º Congreso Internacional de MiniFicción” en la UKY de Lexington y posteriormente en “Hemispheric Institute” de la NYU el 2014, en el público habían escritores que me preguntaron "¿Tú tomas un texto y lo conviertes en imagen?... Si yo tengo un micro-relato de tres líneas y lo entrego a un realizador, al final mi relato termina siendo un cortometraje de seis minutos con un guión de paginas que entrega una cantidad de información que nosotros no escribimos”. Yo les respondí desde mi experiencia que cuando alguien escribe: “hay una cuchara con un reflejo amarillo sobre la mesa", escribe esa imagen mental y se libera, pero no la describe y le entrega al realizador la responsabilidad de imaginar cual es la cuchara, como es la mesa y que es el reflejo amarillo en ella para transmitir esa información al espectador... si yo soy el director audiovisual y leo ese microrrelato donde no hay acción, tengo que imaginarme que tipo de cuchara voy a poner en la mesa. Una persona que toma un café o una leche batida es completamente distinta de una persona que toma té. ¿Por qué? Porqué con cada objeto se va construyendo un personaje, un personaje que no aparece en el microrrelato de la cuchara. Se puede develar la vida de una persona a través de los objetos que ocupa. Los escritores de minificciones, al escucharme me preguntaban: “y… ¿todo eso pasa?" a lo que les respondí: “Sí, porqué tú tienes la idea en una frase y yo tengo que construir una imagen y esa imagen en movimiento está compuesta de una multiplicidad de objetos y esos objetos también entregan y denotan información anexa, por tanto, tu frase se convierte fácilmente en un guión de cinco o más páginas”.

 

 

 

 

LV: Has desarrollado mucho trabajo en "diseño de escenografía y vestuario". Por lo que te he escuchando ahora, me parece que debe ser muy interesante para ti coger una frase y tener un mundo de posibilidades para construirla visualmente. 

RM: Completamente. Es lo apasionante que tiene el teatro como ejercicio de construcción de un imaginario. La escenografía es escritura, es dibujo para el escenario, es el como vas a plantear, a desarrollar el espacio y en que códigos vas a reconstruir o deconstruir el texto… El espacio, el vestuario, la iluminación teatral es un lenguaje no verbal y el actor, que también es objeto escénico, bajo estos códigos anula su personalidad para poder encarnar un personaje que no solamente es la palabra, es una imagen en que confluye todos los elementos  de la puesta en escena.

 

LV: Como ha empezado tu relación con Portugal? Hace cuatro años que estás viviendo entre Chile y Portugal.

RM: Fue un inicio completamente fortuito. Tengo un gran amigo, Koen Van Hove, director de una oficina internacional de gestión de artistas de danza-performance y él suele llevar a sus representados al FITAM - Festival Internacional de Teatro a Mil de Santiago. En enero de 2016, me invitó a ver la obra de la artista portuguesa (en realidad de Cabo Verde), Marlene Monteiro Freitas, pues Koen pensaba que la obra me gustaría mucho. Efectivamente vi el montaje “Paraíso - Colecção Privada”, y quedé sorprendido con un trabajo que, volviendo a mi obsesión con los referentes literarios, no me permitía acceder a ningún texto, pues eran capas y capas de estímulos e información visual y sonora. Experimenté la obra como una sucesión gigantesca de imágenes, una edición simultanea de planos que inundaban la sala, realmente fue impresionante pues no me daba tiempo acceder a los referentes literarios acumulados en  mi cabeza para decodificar lo que veía, la performance apelaba más a mi cuerpo que al cerebro como en un zapping televisivo descontrolado. Solo al terminar la pieza pude respirar y analizar lo que vi. Esa experiencia tan intensa me gusto mucho. Luego conocí a Marlene y a su grupo que era una mezcla de portugueses, franco-italianos y brasileños, lo que fue fantástico, pues quería saber que es lo que había en esas cabezas y como salía esas imágenes de esos cuerpos. Conversé y aprendí mucho con ella, con Lander Patrick y su equipo, pero quede muy intrigado con Portugal.
Así que, mi primer acercamiento a lo portugués es a través de una performance  transcultural de danza. Me intereso su estructura de trabajo, la capacidad de creación de un imaginario para mi completamente nuevo. De hecho, cuando pude ver otras obras de Marlene, iguales de sorprendentes que la primera, y de otros artistas portugueses como Jonas&Lander, John Romão, Tania Carvalho, etc, me di cuenta que no es un “estilo o modo” de puesta en escena que se produzca en un territorio determinado, sino que, es una mirada distinta y original sobre el escenario por parte de cada uno de ellos. En Chile, a pesar de la distancia, tenemos un gran vínculo y dependencia con las teatralidades europeas y esto no se parecía a ninguna de las obras que he visto de teatro alemán, no se parecía a obras francesas, belgas o incluso estadounidenses... era algo nuevo y ese algo nuevo me motivó mucho.
Posteriormente se dieron una serie de coincidencias. Portugal antes no existía en mi vida, no estaba en mi radar, en mi ámbito de interés. Pero en un período de un mes y medio conozco a estos artistas portugueses; me encuentro con mi amigo Erwan Varas, diplomático chileno que fue Cónsul de Chile Portugal, quien me habla maravillas del país, sus habitantes y cultura. Él me ofrece su ayuda para mostrar mi trabajo en Lisboa, cosa que se concreta en abril siguiente. Un par de días después en ese verano, por coincidencia conozco al Embajador de Portugal en Chile, Don Antonio Luiz Cotrim, un hombre culto, apasionado por el arte y las distintas culturas del mundo, quien dio a conocer y apoyar la presencia de artistas portugueses en Chile, propiciando un diálogo sin precedentes entre nuestros países y apoyando el proyecto que me tiene hoy en Lisboa.
Portugal,…, lo primero que me pasó cuando llegué a este país fue sentir una comodidad que no había experimentado en ninguna otra parte, una sensación de reencuentro muy fuerte. Luego de la exhibición de mis films en CAL, fui a ver otros espectáculos escénicos, galerías y museos en Lisboa y Porto, tratando de adentrarme en esta cultura tan lejana y cercana a la vez. Y cuando uno ve lo que se produce acá, te puedes dar cuenta que en Portugal el cruce cultural no es sólo un discurso de palabras, es una forma de ser y eso es muy interesante. 
Por este sentimiento de cercanía empecé a descubrir vínculos entre Chile y Portugal. Hay una enorme presencia de lo portugués en la cultura chilena pero que está olvidado, al punto que apellidos que nosotros pensamos que son de origen español son realmente portugueses como: Correa, Barros, Pinto, Andrade, Antunez, Cousiño, Ferreira, Pereira, Carvajal, los terminados en “z” que eran con “s”, etc... Apellidos que son tradicionales en la construcción cultural y económica de Chile. Por ejemplo en el siglo XIX, la familia Cousiño (Coutinho), son los iniciadores de la explotación minera de plata en el norte y del carbón en el centro-sur en Chile. Y otro portugués, José Nogueira, es quien comienza la explotación comercial de Tierra del Fuego en Patagonia. Y vamos sumando una cantidad de características en común: desde el tipo físico, el carácter retraído tanto de los chilenos como de los portugueses, comidas, licores y tradiciones campesinas (el Archipiélago de Chiloé con sus paisajes y folclore remite completamente a  lo galaico-portugués),  hasta llegar a saber que el apellido de mi abuela materna es originalmente Saldanha, en un castellanizado “Saldaña” como todos los apellidos de Portugal que quedaron en Chile desde la instalación en Sudamérica del comercio colonial por lusitanos. Una información que,  dentro de la historia oficial de Chile esta borrada. Sabes, en 1850 la tercera colonia de inmigrantes más importante de Valparaíso era la portuguesa. Los ingleses estaban casi con el monopolio del comercio, pero les seguían los franceses y los portugueses, quienes además de comerciantes ejercían de marinos. Por esto, en “Incognitum” es tan importante el concepto de encuentro, porqué básicamente estamos planteando un posible reencuentro material entre esa portugalidad perdida en esa isla mental que es Chile. Y desde esa mirada, lo interesante que tiene también este proyecto de intercambio por las conmemoraciones magallánicas, es que los artistas convocados por parte de Portugal no son necesariamente artistas portugueses. Son artistas de Angola, Mozambique, Italia, Brasil e incluso Australia que están vinculados afectivamente a este territorio. Y por el lado de los chilenos tenemos dos artistas que son alemanes y otros cuatro que no viven hacen muchos años en Chile. Entonces, con Isabel Carlos, también apelamos a través del proyecto a la construcción personal de un imaginario biográfico, territorial y afectivo.
Esto lo he ido descubriendo en cada uno de los ocho viajes que ya he hecho a Portugal en tres años. El estar trabajando paso a paso en este proyecto binacional con Isabel, me ha permitido acceder a una cultura que no me esta hablando de Europa, sino que,  del Océano Atlántico al Pacífico y el Indico, a través de un corredor bioceánico, el estrecho de Magallanes,..., de ahí la justificación de las Conmemoraciones de los 500 años para este diálogo, para esta nueva circunnavegación contemporánea mediante las artes visuales de dos países oceánicos.

 

LV: Incognitum es un proyecto muy importante que te esta tomando mucho tiempo, pero sigues trabajando en tus proyectos personales? Hay alguna influencia de Portugal en ellos?

RM: Incognitum como proyecto empezó en 2016 y terminará el 2021, son cinco a seis años de vinculación con Portugal. Evidentemente, que estar en Portugal, ha hecho con que me replantee mi propio trabajo, al punto que vuelvo a lo “teatral” con un proyecto de performance ejecutado por mi amigo el artista/performer portugués Lander Patrick y con la participación de los artistas chilenos Francisco Navarrete y Sebastian Jatz. Juntos hicimos en mayo de 2019 una residencia artística en  O Espaço do Tempo de  Montemor-o-Novo, para iniciar "ARS AMANDI / AFTERMARKET", un proyecto sobre el narcisismo en esta época.

 

LV: Puedes comentar un poco sobre ese proyecto?

RM: "Aftermarket" es la continuación  de mi trabajo autoral en artes escénicas y de los cuatro textos "teatrales" que he escrito y escenificado (dirigido) desde el año 2005 en adelante. Como ya te había dicho, son textos que directamente apuntan a las modificaciones en el campo afectivo y de las relaciones sociales a partir de la eclosión de la cultura digital. Hace bastante tiempo, desde el año 2010, que no hago un “puesta en escena”, pues me he dedicado solamente a lo audiovisual. Pero, lo que me gusta de este proyecto es que tiene dos instancias: una es una exposición fotográfica sobre capturas de pantalla de sitios "chat", intercambio sexual en la web. Hago las capturas de pantalla, y después post-produzco la fotografía para lograr un acercamiento más pictórico, aproximándome a una estética clásica, a un erotismo clásico, dentro de la exhibición burda de la sexualidad online y la segunda es el traspaso escénico de esta experiencia.
"Aftermarket" es un trabajo que cuestiona tanto el narcisismo de quien se expone en las plataformas digitales, como al voyerista que consume desde el anonimato esas imágenes. Mis textos dramáticos como el de este proyecto tienen que ver con el fenómeno de “reificación” o cosificación de la vida, una idea del filósofo alemán Georg Lukács desarrollado el siglo pasado durante la República del Weimar. Ahora, apuntando directamente, "Aftermarket" habla de la objetivación erótica de lo masculino.
Sabes, me encantaría exponer la colección fotográfica en Portugal.

 

LV: Y como vas a presentar el proyecto? 

RM: Queremos hacer una residencia más y estrenar. Es un trabajo que se presentará a público con un performer on-line que se relaciona con consumidores anónimos que están en una plataforma de intercambio sexual con él. Es una performance en que todo puede pasar, pero tiene una estructura flexible con temáticas que me interesa que Lander Patrick, el performer, las dirija a quien está consumiendo su imagen cuestionándolos sobre la seducción y la sexualidad para invertir el acto voyerista, que el finalmente el voyerista se de cuenta que sin verle la cara, sin saber quien es, está entregando información sobre si mismo, está entregando pequeños indicios de su personalidad sin dar a conocer su identidad en una relación telemediada, donde el placer está asociado a una transacción comercial.
Hoy, todo se ha convertido en un intercambio mercantil y la cultura neoliberal nos impulsa diariamente a hacerlo. Nuestra capacidad de decir: "quiero o no quiero" es  finalmente "puedo o no puedo pagar por lo que quiero". Si en “Aftermarket” sacas la interacción sexual y te das cuenta que todos los días, que en todos los planos de tu vida estas en una transacción económica.
Vengo del país mas neoliberal del mundo, donde el mercado se regula por si mismo. Me toco vivir el cambio radical de la sociedad chilena después del Golpe de Estado de 1973 y la Dictadura Cívico Militar. Mis obras hablan de esta mutación sociocultural, donde todo se convirtió en un bien de consumo, sea, la salud, la educación y hasta el agua. Un país donde eres libre para elegir en la medida que puedas pagar y el que no tiene como simplemente no existe, así de brutal. En que los afectos… ¿que afectos? los afectos se convirtieron en "tu me das y yo te doy" en una oferta/demanda permanentemente. Es por esto que no me interesa contar historias, la gente ya no consume historias… necesito que mi trabajo audiovisual y de artes escénicas plantee situaciones de nuestra contemporaneidad donde cada espectador se vea reflejado, si es que se ve reflejado, porque tampoco me puedo hacer cargo de lo que ve el público. Cada persona tiene que hacer uso de su competencia cultural, cada uno de nosotros tiene información, tiene biografía y experiencias con las que entiende el mundo o lo percibe y debe hacer su propia lectura sobre la obra que un artista le ofrece.

 

 

 

 

LV: De que forma el estar en Portugal te hace trabajar de otra manera?

RM: Para mi estar en Lisboa es fantástico porqué me da otra mirada y una distancia sobre Chile, sin ser un cambio traumático de idiomas y costumbres. Siempre digo que mi país es la última estación de una línea de ferrocarriles, esta lejos, demasiado lejos de todo. Nuestra cultura actual está filtrada por un imaginario que tiene que ver con el cine, la televisión estadounidense... Y estando acá en Portugal esa distancia e influencia se anula. Portugal esta en Europa pero no es Europa, está vinculada a América Latina a través de Brasil pero no es América, está vinculada con África pero no es África... (para los chilenos África es un misterio, es una verdadera tierra incógnita, por qué también hemos olvidado nuestro pasado africanizante). Y finalmente esta vinculada con Asia pero no es Asia. Precisamente Portugal por ese indesmentible pasado colonialista que tiene, hace que la transculturalidad sea una parte fundamental de su carácter.
Conocer y trabajar con artistas portugueses me entrega un flujo de energía y una manera de procesar información completamente distinta a la mía y eso, evidentemente es estimulante. Va cambiando mi manera de producción, mi manera de leer el trabajo, y la manera de leerme a mi mismo.
También esta ese ethos melancólico que es tan real de lo portugués y que me acomoda muy bien, porqué sigo igual de triste que en Santiago pero aquí es distinto,…, son otros colores, son nubes gigantescas con una luz radiante y además, están los grandes amigos que he hecho en este país y me han acogido en sus casas y familias.
A propósito de esto el 2018 escribí un cuento que se llama “Ulisses”, como la pequeña tienda de guantes en la Rua do Carmo, donde hago un resumen críptico de mis viajes a Portugal y sobre ese texto realicé ese mismo año una exposición en el MAMChiloé - Museo de Arte moderno de Chiloé, en la ciudad de Castro. Fue una manera de llevar algo de este mi Portugal a Chile, al sur del sur mundo.
 

 

 

 

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Raúl Miranda: www.minimale.cl